Las dificultades de la traducción jurada

Las dificultades de la traducción jurada

Como ya sabéis, denominamos traducción jurada a aquellas que tienen validez legal, es decir, que han sido realizadas por un traductor jurado acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y que permite certificar la validez del documento. Puesto que en el mundo de la traducción jurada se trabaja con documentos oficiales, existen ciertas dificultades específicas inherentes a ésta dada la gran cantidad de datos que aparecen en las traducciones. Esta semana os contamos cuáles son las dificultades más comunes y algunas estrategias para solventarlas.

Principales dificultades en la traducción jurada

Números

Cualquier certificado o documento legal está plagado de números que muchas veces son meramente explicativos para el registro o la institución que los expedite. Es por esto sumamente importante que el traductor reproduzca totalmente todas las cifras que aparezcan, y si en el texto original aparecen escritas en letra, así deberán aparecer en la traducción.

Fechas

Dependiendo del país del texto de origen el formato de la fecha varía. Por ejemplo, en Estados Unidos la fecha se escribe mes/día/año mientras que en español cambia a día/mes/año. El traductor debe adaptar las fechas a la lengua de llegada para que no haya equívocos

Abreviaturas

La forma más fácil de afrontar esta dificultad de traducción es escribir la palabra completa. No obstante, si existe una abreviatura acuñada de la misma palabra en el idioma de llegada puede utilizarse.

Direcciones

Existe una norma general ante las direcciones en la traducción jurada, y es que no suelen traducirse. Para entenderlo podemos pensar en las cartas que enviamos a otros países; si traducimos la dirección puede que el cartero no sepa a qué lugar nos estamos refiriendo y devuelva la carta.

Nombres propios

Prácticamente en casi ningún sector de la traducción los nombres propios no se traducen, pero en la traducción jurada todavía es más relevante no traducirlos, ya que se tratan de documentos oficiales. ¿Os imagináis que en un certificado de nacimiento a Juan Pérez le cambien el nombre por James?

Resumiendo, tal y como ocurre en otros ámbitos de la traducción, lo mejor es ir conociendo pequeños trucos para poder enfrentarse a las dificultades que vayan surgiendo de la mejor forma posible. En el caso de la traducción jurada, los nombres propios, las fechas, las abreviaturas y las direcciones son elementos que debemos tener muy en cuenta, al igual que lo hacen los traductores jurados de Acantho en todos sus encargos.