¿CLASES PARTICULARES DE IDIOMAS?

¿CLASES PARTICULARES DE IDIOMAS?

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Estamos ya casi en el inicio del curso escolar, y seguro que muchos padres se plantean la duda de si contratar clases particulares de idiomas para sus hijos.

Por supuesto, cada padre conoce a su hijo mejor que nadie, y nadie como ellos pueden valorar lo relativo a la edad que tiene, la madurez mental con la que puede asumir tareas extras o la carga de actividad mental y/o física que va a llevar durante el curso. Y, sin duda, es muy aconsejable hablar con los profesores o tutores para que nos aconsejen. Más allá de eso, hay dos cuestiones básicas a plantearse.

¿Estamos buscando un refuerzo o queremos solucionar un problema?

Si lo que ocurre es que nuestro peque tiene dificultades para seguir el ritmo de las clases de idiomas que ya recibe en la escuela probablemente sea buena idea buscarle una ayuda extra, para que se sienta más cómodo y pueda alcanzar el nivel requerido.

Si lo que buscamos es sólo un refuerzo, quizá deberíamos insistir sólo en algún aspecto concreto, por ejemplo la conversación, o quizá le ayudemos más mezclando ese refuerzo de idiomas con su ocio diario. Si se acostumbra a ver televisión en versión original, o a acudir a algun grupo de conversación, o a jugar a juegos en otros idiomas, puede tener una motivación extra para reforzar el aprendizaje sin sobrecargarle.

Y si consideramos que el niño desarrolla un nivel muy bueno de un idioma quizá lo que podemos plantearnos es si sería el momento oportuno para introducir otra lengua. Contrariamente a lo que pueda parecernos, no es más confuso para el niño aprender un tercer idioma, sino que le ayuda a comprender el funcionamiento del lenguaje, a diferenciar entre lenguas y a desarrollar un pensamiento más flexible.

La segunda cuestión que tendríamos que plantearnos es si esas clases extras van a interferir con el modelo de aprendizaje de idioma que el niño está desarrollando en clase. Es una cuestión delicada, en cada centro se elige un modelo de enseñanza, y dependiendo del que se esté utilizando con nuestro hijo y el nivel en el que esté puede ser contraproducente tratar de complementar el aprendizaje con clases impartidas según otro modelo.

Por ejemplo, si el centro está llevando con el niño un sistema de inmersión lingüística y le apuntamos a unas clases en las que prima la gramática, le vamos a generar confusión, incluso probablemente frustración. Aquí especialmente el consejo de los tutores y profesores de idiomas va a ser fundamental. Lo mejor es tratar de compatibilizar los dos entornos educativos para que los objetivos y los medios trabajen en la misma línea.

Por supuesto la decisión sobre las clases, como ya hemos comentado al inicio, no se basa únicamente en estos dos aspectos, pero creemos que son fundamentales a la hora de elegir una opción u otra. En cualquier caso, lo importante es enriquecer el mundo lingüístico de las próximas generaciones, por un futuro mejor comunicado y más feliz.