¿Cómo traducir la nueva terminología en la traducción científico-técnica?

¿Cómo traducir la nueva terminología en la traducción científico-técnica?

El lenguaje es algo vivo, cambiante. Cada año se actualiza a sí mismo, eliminando de su léxico las palabras obsoletas y creando otras nuevas.
Hace unos años, nadie hubiera entendido los términos microondas, ordenador portátil o incluso televisión. La nueva terminología aparece conforme van surgiendo  nuevas necesidades en el lenguaje, y es un aspecto sumamente complicado para los traductores.

Al fin y al cabo… ¿cómo se traduce una palabra que antes no existía?

Sigue leyendo y conocerás la respuesta a esta pregunta

 ¿Cómo traducir la nueva terminología en la traducción científico-técnica?

Antes de empezar, es conveniente definir la palabra «neologismo», que de acuerdo con la RAE se emplea para definir un « vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua», es en el ámbito científico-técnico donde más neologismos aparecen, ya que la aparición de neologismos va de la mano con el progreso de la ciencia.

Puesto que la mayoría de la literatura científico-técnica proviene del inglés, son los traductores de inglés a español los que suelen enfrentarse al problema de acuñar nuevo vocabulario. Entre las estrategias más comunes, encontramos las siguientes:

  1. Los préstamos: El préstamo lingüístico, tal y como su nombre indica, consiste en «tomar prestado» un término de otra lengua y emplearlo en la nuestra. Esta es una de las opciones más comunes en la traducción científico-técnica, debido a la importancia de la inmediatez en la divulgación científica. Además, a veces puede venir acompañado de una nota al pie o un paréntesis con la explicación de la palabra. Las palabras hardware, software y pixel, por ejemplo, son préstamos lingüísticos.
  2. Los calcos: En este caso, el traductor toma como punto de partida la palabra en el idioma de origen, pero realizando pequeñas modificaciones o traduciendo de forma literal cada parte del sintagma. Esta estrategia es algo compleja, ya que puede llevar a equívocos. Se empleó el calco en la palabra «microondas», proveniente del inglés «microwave».
  3. Búsqueda de un equivalente en español: Esta es la estrategia menos utilizada, puesto que no existe ningún organismo que regule ni normalice la aparición de neologismos en la traducción científico-técnica. Aquí, el traductor busca un equivalente o «crea» una nueva palabra en español que antes no existía.

Resumiendo, el avance de la ciencia y de las nuevas tecnologías ha hecho que aparezcan nuevas palabras difíciles de traducir y es la labor de los traductores científico-técnicos elegir la mejor estrategia ante la aparición de nuevos términos.

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