El traductor literario: ¿Transmisor o segundo autor?

El traductor literario: ¿Transmisor o segundo autor?

El traductor literario

¿Nunca os habéis parado a pensar que casi todos los libros que leemos actualmente son traducciones? Los encargados de traducir las novelas y cuentos son los traductores literarios, profesionales sin duda de una de las modalidades de traducción más complejas que existen en el sector.

Cuando estamos leyendo un libro estamos leyendo en realidad su traducción. Entonces… ¿Cuántos autores tiene un libro? ¿Cuál es el papel del traductor literario?

En este post, vamos a intentar acercarnos a la labor de los traductores literarios y al debate que existe en torno a su importancia.

No fue hasta los años setenta cuando se empezó a incluir el nombre del traductor en las portadas de las novelas, e incluso en la actualidad no siempre aparece en la cubierta. La importancia del traductor literario siempre ha estado en entredicho, sin embargo, sin la labor de éstos, la lectura de libros provenientes de otras culturas no sería posible.

La traducción literaria es especialmente compleja por diversas razones.

En primer lugar, el traductor debe ser fiel al estilo del autor, ya que si no se perdería la «esencia» del original, por eso podemos decir que son transmisores del texto. Sin embargo, esto no es tarea fácil, debido a que cada idioma emplea expresiones y construcciones gramaticales distintas, por lo que a veces no es posible traducir de forma literal el texto original.

Muchas veces el traductor debe cambiar casi por completo una frase o párrafo, de ahí que llegue a considerarse incluso un segundo escritor. El traductor, por tanto, debe encontrar un punto intermedio que permita que la lectura sea fluida y atractiva para el lector del libro traducido, al mismo tiempo que refleje la naturaleza del libro original.

Resumiendo, podríamos decir que el traductor del documento literario se encuentra a medio camino entre transmisor y escritor, que debe hacer malabares entre el mensaje en lengua original y el estilo y elementos poéticos de la lengua de llegada. No cabe duda que sin la existencia de traductores literarios, la literatura sería mucho más aburrida, ya que no podríamos disfrutar de libros escritos en cualquier otra parte del mundo.